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Director de culto, Lynch es un autor con un mundo muy personal, y un estilo narrativo y visual único, para el que sólo existe el adjetivo “lynchiano”. También guionista, productor, fotógrafo, compositor y dibujante, es uno de los artistas vivos más interesantes del panorama cultural actual.
Tras varios años como estudiante de bella artes, transporta su interés pictórico a la imagen en movimiento, y al cine, con cortos experimentales.
En 1977 debuta con “Cabeza Borradora”, película que ya sienta las bases de lo que sería la marca Lynch. Ambientes claustrofóbicos y muy cerrados, personajes ambiguos que atraviesan momentos de locura y estructuras fragmentadas para contar las historias.
A lo largo de su carrera aborda distintos géneros y sub.-géneros como el gore, las road movies, musicales o el cine erótico. Pero siempre están presentes el drama y el suspense, con contenidos extraños y que le piden al espectador algo más que estar sentado frente a la pantalla.
Tras éxitos como “El Hombre Elefante” o “Dune”, llega uno de los grandes clásicos de su filmografía, “Terciopelo Azul”. Una maravillosa película que aborda el cine negro desde otro ángulo, y que cuenta con una exquisita banda sonora, compuesta por su habitual colaborador, Angelo Badalamenti.
El éxito y reconocimiento de la gran audiencia le llegaría en televisión, con la genial serie “Twin Peaks”, verdadero fenómeno de masas de la década de los 90.
Nominado en varias ocasiones a los Oscar como Mejor Director, y ganador de la Palma de Oro en Cannes en 1991 por Mullholland Drive, nunca se ha contentado con hacer sólo buenas películas. Tampoco ha reparado en proyectos seguros y redituables, llegando a decir que no a la oferta de George Lucas para dirigir “El Regreso del Jedi”.
Lynch ha seguido fiel a esa siniestra belleza, a rebajar a sus personajes y hacerlos pasar por experiencias traumáticas. Con un frío minimalismo, buscando esos aspectos y detalles que normalmente son descartados por otros realizadores.
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